lunes, marzo 05, 2007

Finalmente, salí

He viajado por las colinas del suburbano, llegado
a Vallekas Villa, allá donde el sol se cierne
sobre la iglesia parroquial del pueblo, en la
plaza, el ascensor lentamente llegó al principio del mundo.

El sol estaba allí, como esperándome, viéndome
llegar mientras el día descansaba en los bancos
como si estuviese acompañando a viejitos felices.

Llegué acordándome de mi nacimiento, de ese
momento difícil de ver la luz que no era como hoy, calurosa y agradable.
Tengo en mi base un resto de pintura azul, el
color preferido de mi amigo Giusseppe.
Echo de menos la mesa en la que estaba... el día
ha resultado ser muy cansado, el sol se ha ido,
el día se ha ido, pero yo poco a poco pienso en
mañana y el bonito despertar de un desayuno.

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