martes, marzo 06, 2007

Tengo el estómago mal.

"Cómo es el estómago de un vaso?", os preguntáis.
Es blanco, como todo. Es grande y glotón. Es
imparable y no deja nunca que sus dolores le
impidan avanzar en la devoración del mundo.
El estómago de un vaso es redondo. Un vaso es
rumiante. Ingerimos la comida por la boca y la
dejamos caer hasta el culo para que repose allí
hasta que es poco a poco procesada por los jugos
del ambiente y, de este modo, eliminar las
particulas no deseadas y más volátiles,
manteniendo tan sólo aquellas grasientas que se
adhieren a nuestra piel interior y nos hacen crecer.
Crecemos por dentro y por fuera, pero esa es otra
historia que os contaré en otro momento.

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