sábado, abril 21, 2007

... y quise tener labios

Su mano sostenía un cigarrillo entre dos de sus dedos. Me cogió con el gesto mecánico de quien tiene la costumbre de beber de un vaso y bebió un sorbito de la verde y olorosa absenta que tanto me gusta contener y que me embriaga.
Quise en ese momento tener labios. Tener labios y dientes para morder su boca y una lengua que frotara su lengua y chupara su bigote como él también lo hace.
Quise tener manos para tocar su cara. Manos para robar aquella lágrima con uno de mis dedos y saborear su tristeza y su sal y su agua.
Quise tener un corazón para sentir, si cabe, todavía un más profundo amor.
Tener un corazón aunque tan sólo fuera un corazón de vaso.

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