lunes, junio 23, 2008

Nanake conoce a Martolino

En el último año de carrera Nanake decide recuperar, por fin, un par de asignaturas atrasadas, asistiendo a clases particulares.

Del corcho de la biblioteca, tomó un número de teléfono que se anunciaba como profesor particular y hoy se dirige a la dirección y hora señaladas.

Nanake llama a la puerta y abre él, con su pelo revuelto y una taza de café.

-Buenos días! Yo seré tu profesor para este verano, a ver si te sirvo de algo o sigues igual de holgazana al llegar Septiembre.

Este comentario consigue fruncir el ceño de Nanake y dudar de su elección.
La chica aprieta contra sí los libros, alza la barbilla y pasa al interior sin hacer replica alguna.
Nanake acudirá dos días alternos a la semana, a sus clases, que se prolongarán durante dos horas.
Ella siempre lleva sus deberes hechos, Martolino, así se llama él, corrige y comenta.

Los meses de Junio y Julio se han consumido …
Después de una clase teórica, pasan a un debate filosófico en el que se extienden incluso más de media hora, y Nanake se va de allí pensando que Martolino es engreído y soberbio.

Llegado Septiembre, vemos a Nanake salir del examen oral, con una amplia sonrisa.
Bajando las escaleras, toma conciencia de la buena labor de Martolino; de pronto, deja fluir sus sentimientos ahora positivos hacia su profesor particular.
Nanake se siente agradecida y desea hacérselo saber.

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