miércoles, junio 04, 2008

Pavel conoce a Martolino

Era día Domingo, 10 de la mañana. Pavel regresaba a su pisito después de una noche de juerga y baile. Había estado con sus amigos que frecuentaba los fines de semana y la habían armado grande. Pavel se dirige a su piso desde el centro de Madrid, donde había estado de discoteca en discoteca, le gusta caminar hasta su piso cada vez que está por el centro para despejarse un poco del alcohol consumido. Ya muy cerca a su domicilio hay un pequeño parque que siempre le gusta cruzar del cual se conoce cada viejo árbol y cada banca donde en ocasiones se sienta a leer en el ocaso del día.

A mitad del parque, Pavel divisa a una persona que estaba sentada en el césped, bajo uno de los árboles, leyendo un libro. Le pareció curiosa la escena a tan temprana hora; se acerco a quien ya dilucidaba como un muchacho joven, más joven que él, se acerco más y le pregunto su nombre, sin más. El joven le respondió sereno –me llamo Martolino- Pavel le pregunto también sobre lo que estaba leyendo, Martolino le dijo que leía poesía.

A Pavel le interesó la lectura de Martolino y el hecho de que estuviera un domingo a las 10 de la mañana en un parque, leyendo poesía (aunque pensó también que tal vez no tenga nada de raro, puesto que a él le gusta leer a veces en el parque, cuando está por esconderse el sol). Pavel le pregunto sobre el autor del libro:

- ¿A quien lees Martolino?
- Estoy leyendo a Charles Bukowski, ¿lo conoces?
- Claro que si, es uno de mis predilectos. Es un puto cabrón escribiendo y me encanta.
- Sí, también fue un borracho que se fornicaba a todo lo que llevaba faldas, aparentemente, dicen…
- ¿Y eso que importa si fuera cierto?... ya me gustaría follarme a todas las mujeres que se me cruzan y contarlo en una novela o convertir esas vivencias en poesía…
- ¿Y también te gustaría ser un borracho ó ya lo eres?
- ¡No! Claro que no, solo me gustaría estar con muchas mujeres, una cada día y disfrutar escribiendo historias sobre cada una de ellas…
- ¿Ese es tu sueño?
- No, no es que sea mi ideal de vida, solo es una fantasía bastante surrealista, aunque si he conocido a algunas mujeres… y escribiendo soy muy malo, me gusta leer pero se me da mal escribir.
-¿Entonces, cual es tu ideal de vida?... perdona, no te he preguntado tu nombre y ya te estoy preguntando cosas personales.
- No pasa nada, me llamo Pavel… y sobre mi ideal de vida… no se, no se si se bien cual es, de niño era un soñador y quería ser piloto de avión de combate, pero después me daban pánico volar en los aviones comerciales, También quise ser… uhmmmm… francamente no se por que te estoy contando esto…
- Es extraño, Pavel, pero a mi también me despiertas confianza sin saber quien eres.
- Y a ti quien te ha dicho que me despiertas confianza… sin ofender… y a todo esto ya debería irme a casa a dormir…
- ¡Ah! tu vives por aquí, supongo, Pavel…
- Supones bien… y la verdad tengo que ser sincero, si me habías despertado confianza en un primer momento, sin saber quien eres, creo que fue por que te gusta leer a Bukowski… hay algo en común. Pero no vaya a ser que seas un vagabundo violador de mujeres que salen a correr por las mañanas, que espera a sus victimas leyendo apaciblemente un libro de poesía…
- Todo puede ser, Pavel… todo es posible…
- Entonces he acertado contigo…
- ¡Eh! Yo no soy un violador, no te lo tomes en serio…
- Tranquilo, que yo tampoco hablaba en serio, Martolino… por cierto, tu no eres de por aquí, no te había visto nunca antes
- No, no soy de esta zona, pero me gusta este parque, es tranquilo los domingos por las mañanas…
- Por eso es que no te he visto, no suelo estar despierto los domingos por la mañana… pues espero volverte a encontrar por aquí, me has caído bien, Martolino… que nombre más feo tienes, pero es gracioso…
- Tu no te quedas atrás, Pavel, tu nombre suena a papel, como a marca de papel higiénico…
- Uhmmmm, que chistoso eres, igual que tu nombre… bueno, ya empieza a ser efecto la resaca, me empieza a doler la cabeza, me voy a casa a dormir, Martolino.
- Ya nos veremos, Pavel… adiós…
- Seguro que sí, ciao…

No hay comentarios: