jueves, junio 05, 2008

Pavel conoce a Nanake

- ¡Mierda! Son las nueve de la mañana, ¡voy a perder el autobús! – Pavel, se despierta tarde y se alista muy deprisa, por que teme que el bus a Barcelona que sale a las 9:30 a.m. parta sin él.

Salió raudo de su piso hasta llegar a la boca del metro de la línea 7, línea que le lleva directamente a la estación de autobuses. Pavel llegó con la hora muy justa y estaba todo sudado. Subió al autobús agradeciendo al chofer que lo haya esperado al verlo correr desde la dársena número cuatro, en seguida se dispuso a buscar su asiento. Miraba los asientos buscando el que le correspondía y observaba a la gente que estaba sentada, algunos parecían que dormían, otros miraban por las ventanillas. Pavel se percató que nadie tenía a ninguna persona despidiéndose de ellos, solo había gente esperando otros autobuses; tampoco él tenía a nadie que le despidiera, pensó. Al fondo del autobús, en la ultima fila, Pavel divisa a una chica de rasgos orientales, con un rostro muy agradable y pide a la divina providencia, sin ser él creyente, que le tocara sentarse a lado de la chica; se acerca y se da cuenta que el asiento que esta a lado de la muchacha no le corresponde, pero no le importa demasiado y se sienta a junto a la chica.

La muchacha lo miró y sonrío. Pavel respiró hondo, no se le ocurría nada que decirle y se hizo un silencio que solo duró hasta que salieron de la estación subterránea hacia la calle, había un horrible tráfico y mucho ruido de coches. Pavel no resistió más las ganas de entablar conversación con la chica y pensó algo rápidamente:

- Disculpa si te molesto, ¿sabes como se reclina estos asientos?- preguntó Pavel.
- Sí, claro… coges esto de aquí abajo y te tumbas… ya está.
- Gracias, eres muy amable…
- De nada hombre, si no es nada
- Tengo una curiosidad… si te molesta mi pregunta, no me respondas. Primero, hablas bien el castellano para ser una chica oriental ¿de donde eres?
- Soy de origen japonés, es cierto, pero ahora vivo en Barcelona… ah, y no me molesta tu pregunta…
- Interesante… ¿como te llamas?
- Nanake ¿Y tú?
- Pavel…
-¿Qué?... Pavel has dicho…
- Sí, que tiene ¿no te gusta?
- No, no es eso, me parece original
- Pues en Rusia y en la República checa es muy común mi nombre…
- ¿Eres ruso?
- No, para nada… ¿me ves algo de ruso?
- No se, no conozco Rusia… solo que tu nombre me suena y no se donde lo he oído antes…
- Ahmmm… a lo mejor… no, no creo… Nanake también es un nombre original…
- En Japón te aseguro que no…
- Bueno, los dos tenemos nombres originales, aquí, es España…
- Sí… de todas maneras a mi me da igual de donde seas, Pavel… ¿vas a Barcelona a vivir o de visita?
- Voy de visita, yo vivo aquí, en Madrid… aunque me encanta Barcelona, algún día viviré allá, seguramente
- Sí, a mi Barcelona me fascina, me gusta vivir allí…
- ¿Y que hacías en Madrid? Nanake
- Vine a visitar a una amiga que conocí en la facultad hace años…
- ¿en la facultad? ¿Qué estudias?
- Estudio filosofía…
- Que bien, yo no la he estudiado, pero me gusta la filosofía… me gusta Descartes, Camus, Marx, Sartre y los antiguos griegos… pero sobre todo Marx y Sartre…
- Entonces has leído bastante, Pavel…
- Sí, me gusta leer mucho, pero no he leído bastante… no me preguntes cosas sobre otros filósofos, porqué seguro que no sabría que responderte…
- No, sería aburrido el viaje si me pongo a hablar de filosofía…
- No creas… para mi al menos sería bastante interesante oírte, pero veo que no estas por la labor…
- Hablemos de otra cosa, Pavel…

Se pasaron casi todo el viaje a Barcelona conversando. Hablaron de muchas cosas y los dos se cayeron bien. Había cierta atracción entre ellos que ambos lo hacían notar sutilmente con ciertas miradas que se cruzaban directamente; Pavel también le miraba los pechos, intentaba hacerlo con sutileza. Observaba rápidamente los contornos que marcaban los pechos de Nanake a través de su camiseta ajustada. Nanake se dio cuenta de que Pavel le miraba los pechos cada vez que ella desviaba su vista a la ventanilla, pero no le dijo nada, le parecía una situación cómica y no le desagradaba nada.

Llegaron a la estación de Sants y Nanake bajo del autobús para recoger su equipaje primero y luego coger un taxi que le llevara hasta su casa. Pavel no llevaba equipaje, solo una mochila, con casi nada de ropa, el solo se quedaba por dos días y nunca llevaba muchas cosas cuando hacía un viaje de corta duración. Se acercaron para despedirse y Pavel le pidió el número de su móvil, Nanake sonrío y le dijo su número. Se dieron dos besos y Nanake cogió un taxi.

- ¡Te llamaré!- Dijo Pavel, a través de la luna del taxi.

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