lunes, septiembre 08, 2008

Guárdate en una cajita

Cógete el corazón,
envuélvelo en velos de seda,
tállate una cajita de madera de ébano,
mejor cuanto más oscura...
Cuando la tengas
fabrícale un pequeño cerrojo de plata,
cuya llave no se pueda falsear
con ninguna otra maestra;
dedícate un tiempo en grabar
y pintar sobre tu cajita,
flores y detalles primorosos,
y no te olvides de forrar el fondo
por dentro con buena guata
y terciopelo rojo,
del más suave,
del más nubiloso,
es decir,
de nube,
de noble
y de oso.

Una vez listo...

Ya te puedes encerrar...

P.D: No intentes recuperar tu olfato,
cuando decidas salir,
o bien, te va a costar mucho trabajo.

1 comentario:

Giovanni-Collazos dijo...

Estupendo Ana, guapa!

Que bueno es verte por aquí...

me gustó el poema.

Gio.