jueves, septiembre 25, 2008

Lamerse las heridas

Edificios más altos que el cielo,
pantanos de hormigón líquido
en la boca del estómago,
atrancan el agua
de lo más hondo
que mueve las aspas del molino.
Dan sombra
producen llagas de tapón.

¿Y entonces qué?
Me lamo las heridas
¿y el agua brota?

Las heridas son fantasmas,
las sombras no son fantasía
el hormigón genera engendros
muertos en vivo, y en directo
y no sangran.

¿Y entonces qué?
Dejo de soñar el drama,
las pesadillas revelan desmallos
y bocas hambrientas,
y me despierto,
me tropiezo,
caigo y sangro.
¡Que bien!He vuelto a
ser humana,

y el agua brota
y a veces puede
derribar puntas de edificio y hormigones.

2 comentarios:

Giovanni-Collazos dijo...

Es que el torrente de nuestra sangre es capaz de derribar y penetrar en los grandes edificios de hormigon...

Te leo, Ana.

Un beso.

Gio.

Ijana de Aras dijo...

Ana, somos agua y nada la puede parar.
Somos puros seres de agua, fuertes, vivos, fluyendo entre muros.

un besote.
Jana