martes, septiembre 30, 2008

Los desechos de un Madrid amasijado de piojos

Pasen y vean la gran ciudad. Una llena de... ¡gente! mucha gente. Mucha muda sin ojos, que no muda, que no tampoco ojos.
Síntesis de la corriente de cañería turbia.
Es un sistema perfecto, un hito de sutil organización sin parangón. Control teledirigido con mecanismos sencillos disfrazados de imperio o guerra.
El hogar de las abominables liendres
larvas gordas de
baba de tiburón,
ideal para sufrir desengaños amorfos que esconden un engaño mucho mayor, a saber, que este sistema perfecto no es otra cosa que el sistema de cloaca de un dios que caga veneno.

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