jueves, septiembre 25, 2008

¿Qué vale un sueño llorado?

El agua lo ha delavazado y sólo queda una película de nada;
un recuerdo, una espina de pescado.

El sueño muerto deja una cicatriz de contienda contenida,
expieriencia perdida entre el rumor.
Horas deshechas.

Negarse un sueño, es aniquilar la propia voluntad
y subir el paso al cauce de la sociedad sometiéndote.

No hay sueños para el alma... fallece por inanición.
Camino sin sombra.
No hay sueños en espera...me guía la gravedad.

1 comentario:

Ana del Vigo dijo...

si me encuentro una espina de pescado,
no me quiero someter...
besos