jueves, septiembre 25, 2008

¿QUIÉN ME PIDIÓ PERMISO?

Para la adorada Isabel.
27/septiembre/un mal año


Qué difícil es pasar de ser humano a ser ángel
De ser mujer a ser alado

Luego, vienen las consecuencias
Te ponen flores de esas blancas, cuando tú prefieres el púrpura, color de la realeza
Olvidas que tu pelo fue negro porque se queda como capucha de condenado, sobre la calavera
Frotas los pies por el frío y cae sobre la madera un hueso calcáneo, haciendo un ruido que da vergüenza. Los demás te miran porque no has asumido tu condición de pluma
Añoras la seda de la camisa blanca, la de los sábados de cena, la que al tacto te secreteaba lo hermoso de ser una dama. Detestas la doble piel formal, traje de chaqueta negro, pendientes de perlas, presentable para el cielo
Buscas los roces del jabón sobre la piel y sólo hay tacto de calcio ahuesado, poco firme pero atemporal, fuiste niña de hambre tremenda de una posguerra
Aborreces tanta letanía, escuchas en silencio a los grajos, malditas bestias rudas. Mi alma por un swing, algo dulce que me mueva las caderas, este coxis que araña el ataúd y escribe Yo estuve enamorada de un hombre que me hacía volar

Qué duro -decía- es ser.
Qué duro es estar. Las formas de la vejez dorándote lentamente para acabar entre maderas y bajo cruces
Y, sin embargo, ahora, daría la tibia y el peroné, mojados por las humedades, a cambio de una arropía, enorme, color fresa, lamida lentamente.
Mi alma por una espalda, pura carne, epidermis con su dosis de body milk, lejos de estos lugares demasiado santos
Qué duro -digo- es descansar en paz



2 comentarios:

Ana del Vigo dijo...

Es enormemente triste y enormente lindo dama

Anonymous dijo...

Sublime...