miércoles, octubre 29, 2008

Epígrafe:
"Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores."
Miguel Hernández
"El rayo que no cesa"

Taladra caldera.
Carboniza la sangre.
Encolera las canciones viejas.
Grita
y
grita.
Mil veces cuentas
los puertos desertores.
Cronometra
el sol y sus esferas.
Brilla como las estrellas
mientras dos manos rezan.
Porque un día ha de llegar
y tu conciencia
despertará como
las golondrinas en primavera
despiertan.

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