lunes, octubre 20, 2008

He aprendido tantas noches
a amarte
a solas. Tantos ensayos
que ahora cuando tu cuerpo
se presenta
no se como tocarlo, como respirarlo,
Como adorarlo.
Y sin embargo, es sencillo recordar desde la memoria
los movimientos dictados del instinto.
Engulle mis sonidos en las caricias de tus labios,
óyelos alimentándome de placer.
Que yo, me enraizaré en la oscuridad de tu garganta.
Y contaremos las muescas
que las manitas del reloj
dejan marcadas a su paso.
sólo por alargar la noche
del ensayo general.

vins pólemos

No hay comentarios: