martes, octubre 21, 2008

Sin título

Tomaré otra copa,
no olvide ponerle menos hielo,
para que quepa más,
volveré sana a casa,
con las orejas engrandecidas,
dispuesta a soñar con unos
zapatos viejos.

1 comentario:

Giovanni-Collazos dijo...

zapatos viejos que valen mucho para andar por este camino...

Me gustó este poema.

Un beso.

Gio.