miércoles, octubre 29, 2008

SUEÑO ANGUSTIA,
SUEÑO hambre sobre mis OjOs dormidos.
Son fuertes las manos de tu alma
como, ¡ cómo dios !,
duros los callos de mis ojos.
Te odio
- Y no es un decir -
Es un trozo de mi carne que se
despega.
Mi carne el berrido eterno de las estrellas.
Yo nací un día; el mismo que murieron miles,
el mismo que la tierra se desgarró,
el mismo que el cielo se abrió
sobre la cabeza de la esperanza.
Y ¿ para qué ?
Para escribir en todas las lápidas,
en todas las losas,
que año tras año se apiñan
tras mis p a s o s ( y ya son muchos)
NADA ES COMO ANTES.

(libro inédito: un lugar sin nombre)
vins pólemos.

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