sábado, noviembre 01, 2008

Estro-peado










Ilustración de Andrés Peña

El estro levita,
disuelto,
distraído,
elevado por el aire
se fusiona con las espigas
dibujadas
a pincel,

tropieza, enojado,
la locura lo absorbe
arde en llamas
de tempera
arrojadas a borbotones
de lava seca,

se funde en el estómago
donde empieza
a generar
microseres de larva
vellosa y parda
sofocando la cavidad
interna
hasta la angustia,

el estro ocupa todo
lugar y busca
su salida por la boca,
con un bramido
que mata,
un chillido cortante
que todo cuanto quiere
es matar
y luego comerse
el cadáver.

Pero no hay nadie
al otro lado,
el estro vuelve a disolverse
en el aire,
a moverse en el viento,

estro-no-peado
vuelve a la vida.


Ana del Vigo

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