lunes, diciembre 15, 2008

Altero la noche

Sintiendo la paz.
Calculo las horas de sueño
y me aferro a un reloj desprovisto de manecillas
el último cigarro se ha replegado en cenizas.

Los llantos cojean
La piedra de luna lo está equilibrando todo.
Desgasto hojas y altero la noche encarnando brujas.

Caléndula para dormir
teinómana de grácil gesto.

Canillas que se abren paso entre campos de
soledad gastando teclas y forzando plumas a seguir
a pesar de sentirse extenuadas.

Cargando sobre el pecho mil pechos de plata
bragas de femme fatale
respiran entre los costados de férreos varones.

Látigos embarazados de humildad
calibran la fuerza de tus manos
y petan tus venas de lavanda
que se agarran a la cama
para balancear las cuatro esquinas
y ahorcar a los cuatro angelitos
que no la protegieron del pecado.

Reza a sus labios rojos e hincha
la voz hasta retorcer su garganta.

Gire en el semáforo en ambar
que dice cuidado no
precaución no presunción de
inocencia.

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