martes, diciembre 02, 2008

western

“deseos de oquedad”
Ana del Vigo

Plano general de un extendido desierto. Exterior día , el sol cubre la roja arena quemada y enterrada. Las nubes se mueven minusválidas deslizándose transversalmente. Un ave indeterminada cruza el cielo, una franja azul en la parte superior del cuadro, un raudo jinete no más grande que un píxel se aproxima.
Uno, dos, tres, cuatro y así hasta diez. Detrás del jinete una caravana infinita de seres que se arrastran tras su polvo. Grandes carros, grandes filas de caballos, grandes infanterías, grandes moles que apisonan el rojo del suelo, una franja roja en la parte inferior del cuadro.
Se aproximan en silencio.
El aíre silva los micrófonos y juega con la arena. El espacio toma profundidad, la añade a sus características. Un trueno sostenido en do toma presencia en los auriculares. (especie de orejeras con sonido propio).
La caravana toma tamaño. Se agiganta y las figuras se definen en color.
La franja superior se cubre con los residuos de la franja inferior. Se densifica la mirada con toneladas de material volátil. Al mismo tiempo, el sonido se hace grueso y el terremoto sube en la escala. Es Alicia que se ha bebido el frasco gigante o somos nosotros que nos hemos bebido el frasco menguante.
Un gesto de mano y silencio.
Detenidos, congelados, paralizados.
Entre nosotros y ellos un escarabajo cruza transversalmente de derecha a izquierda. Sus patas apuntillan un ligero sonido de prisa. Pero no mira su reloj, ni se lamenta por su impuntualidad. Sólo su ligera respiración y el tintinear de sus patas empujando la arena.
La franja azul recupera su color, el espacio se divide en dos mitades y el escarabajo sale del territorio comanche.


Vins Pólemos

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