viernes, enero 09, 2009

Cadáver Exquisito

No quiero tener que madrugar mañana ni nunca
estaré sola en mitad de la noche
de corrillos por escaleras infinitas
voces de otros que no suenan
dentro un silencio tras otro
¡cállate! Con fuerza y muere en mis brazos
de carrusel, llevándome a lejanos menesteres varios
¡dulce epíteto del sueño!
despierta demasiado a menudo,
me cuesta darme cuenta de la maldición
de poco en poco la risa pierde
hojas tibias entre adustas primaveras
que se olvidan detrás de una palabra.

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