martes, abril 14, 2009

explorando

después de vivir de pie
para acabar enterrada
de rodillas,
sólo es que acabo de morir.

tan fina la diferencia,
tan sutil,
que nadie percibiría
que el mundo es nuevo.

Adacadabra,

déjate morir,
descubrirte los ojos
detrás de las pestañas,
el dolor diluído en medio
de la sangre,
déjalo volar...

encontrarme las palabras
no tiene un sentido,
deja que sean
los otros cinco los que busquen,
poco más.

Después de poner en
circulación todos los esquemas,
una sóla lágrima deconstruye
toda la naturaleza,

toda la naturaleza fluye
en cuestión de una diminuta lágrima,

ínfima, distante,
tiene mucho más poder
que el dinero o que la historia
en que habitamos,
y mucho menos poder que una lágrima.

Habitarnos es una cuestión
de variabilidad.

No hay comentarios: