lunes, mayo 11, 2009

poema número ocho

poner la lengua de trapo a funcionar,
dejar que las palabras sean tan niñas
como los pensamientos,
tan niños como los deseos,
las necesidades,
el hambre, la ausencia
y la sed,
y
si el hambre no se calla,
porque te suenan
las tripas,
la sed no se calla
porque la saliva se va,
la ausencia no se calla
porque lloras,
los deseos, los pensamientos,
todas las necesidades,
y las palabras,
tampoco se quedan calladas
porque también ellas pertenecen
a la lengua de trapo.

No hay comentarios: