viernes, mayo 01, 2009

se nos ha escapado de las manos

Esta ciudad es un monstruo y es un dios.
Nos miramos en ella,
nos convertimos en monstruos y dioses.
Hay una necesidad humana
de ser hombres,
compartir,
colaborar,
ofrecerse
y no como ofrenda de culto ni sacrificio,
¿hasta donde podemos abarcar?
me ofrezco a una ciudad gigante
donde no hay límites,
la exigencia es ser un dios
ofrecerme como un dios,
el fracaso significa
hacerte un monstruo.
Mi padre, mi madre,
mi novio, mi perro,
mi amiga, mi abuela,
mi hermano, mi cuñado,
mi compañero, mi vecino,
mi panadero, mi tía,
mi vida
ya no está al alcance,
se me escapó de las manos...
al alcance está la imagen de esa
ciudad donde nos perdemos.
Esta sociedad no me ayuda
a ser humana,
no me ayuda a ser libre,
me tiene encerrada en la cárcel
ilusoria de ser una persona ilimitada.
No soy antisistema,
y si soy alguien que cree
que la sociedad cambiará,
gracias a esta esperanza me muevo,
remuevo las emociones humanas
que sí,
están aqui,
todavía salvajes,
todavía vírgenes,
intactas, fluidas,
necesitadas,
dispuestas a trabajar y a salir,
para volverse mas como son
y encontrarse fuera con las otras de los otros
que también son como ellas.
Mi lucha es no morir en el intento
de que la imagen que hemos creado de la realidad
me atrape, te atrape, madre, perro y panadero,
vida,
mi lucha es vivir para cambiar la posibilidad
de un futuro que toda la humanidad entera,
la de verdad, no la ilusoria,
ha trabajado para que exista.

La vida vuelve a mis manos,
en ellas caben tus palabras,
caben tu risa,
cabe tu amor que es tan pequeño
como delicado,
cabes tu
y quepo yo,
es una bola de sueño
de tres centímetros de radio,
debe de pesar unos diez gramos
y me llena,
en ella cabe tu risa,
cabe tu amor,
en ella cabes.

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