jueves, junio 11, 2009

Sonríe


el valor del amor se mide cuando
llega el momento de la despedida.
Proverbio budista



Decir adiós es tan doloroso
como un matrimonio en separación de bienes
pero más romántico.

Puedo ser tu más ferviente acólito.
Podemos dormir como sobre una nube
de pétalos de dalia
arroparnos por su amarillento polen
de amatista.

Podemos abrazarnos en diptongo
y vestirnos con flores cualesquiera.

No puedo pensar ni fingir
sólo amar se me antoja
en esta obra;
creo que soy Sybyl Vane.
Sírveme otra copa
con tapa de besos
en plato de porcelana.
¡Qué hermoso! Como dos manteles
tendidos al sol
al aire,
agitados por ese aroma
que sólo nace del reencuentro.

Chema Vega

2 comentarios:

Acuarius dijo...

nunca digas adios, di "Hola".

La Dama dijo...

Chemita:
Viva tú...Me encantan estos poemas de amor-desamor atípicos, medio corazón, medio urbanos.
Olé.
Carmen