jueves, octubre 29, 2009

Cuento infantil


Había una vez un charco
fangoso a orillas del río;
una rana, un cocodrilo
una araña y un ciempiés.
Vivían juntos y fue
la rana quien un buen día
con una gran alegría
una fiesta organizó
y a sus vecinos cantó
un pregón que así decía:

¡Están todos invitados
a la fiesta del charquito
en la que habrá mango frito
y turrones a elegir!
El cocodrilo al oír
las voces a media tarde
abrió la boca bien grande
y gritó a más no poder:
¡qué bien vamos a comer
en casa de la comadre!

La rana siguió cantando
las cosas que iba a ofrecer
en su fiesta y el placer
que el cocodrilo sentía
iba en aumento y dolía
verlo abrir su inmensa boca
gritando a tontas y a locas:
¡qué bien comadre ranita!
mientras soltaba risitas
desde su sitio en las rocas.

Cuando la noche caía
dijo la rana risueña
que sólo bocas pequeñas
a su fiesta asistirían.
Y el cocodrilo que había
escuchado la funesta
declaración, dio en respuesta
un sollozo como un pito:
¡pobre del cocodrilito
que no puede ir a la fiesta!

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