jueves, junio 10, 2010

pequeño aullido

a Ginsberg

y aún esas mentes perdidas de nuestra generación vagan por los
callejones iluminados con una bombilla a media caña

y media caña en la mano izquierda y los ángeles pasando por la
espalda de los edificios

a oscuras la ciudad por las mejores mentes que forzaron el paso a la
otra acera cuando no corría el río de la vida y el sol era una
mariposa parpadeante abierta de piernas como mujer preñada

el deseo y las serpientes de la respiración de la ciudad en sus ojos
encendidos, tímidos, desconectados de los rostros negros, pegados
al humos de los coches, a la luz medio en sombras y medio verde

se enciende en la mente de la ciudad la memoria de la pérdida y
del agotador viaje hacia la aurora

más allá del silencio de una palabra desnuda, no pronunciada,
desorbitante como un ojo en la noche

1 comentario:

Ana del Vigo dijo...

genial ernesto!!!besos